Semana del Abrazo en Familia



Semana del Abrazo en Familia del 15 al 21 de noviembre
"Solidaridad Familiar: Tarea para Hoy"

"El amor engendra la comunión, la cual se expresa en solidaridad "Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado que vendrá con mucho poder" (Is. 9,5) ... Allí tenemos que acudir también nosotros, a la familia de Nazaret, para encontrarnos con Jesús, suprema manifestación de la solidaridad de Dios con su pueblo. Para aprender a ser solidarios en familia, y como familia, hemos de vivir la experiencia de Belén: María, la Madre, llena de gozo; José humilde y justo, contemplando al niño; Jesús, revelador del Padre, disponible para toda la humanidad.

La familia, llena del Espíritu Santo, recibe a Dios y lo da a conocer. Aquí está la fuente de la solidaridad plena, que se difunde de variadas formas para buscar la plena realización de todos. La Semana del Abrazo en Familia 2004 es una bella oportunidad para intercambiar en el grupo familiar las inquietudes y los anhelos en compromisos entre los miembros mismos de la familia y entre los demás hermanos, de modo que crezcamos en el espíritu de solidaridad dentro de la familia y en relación con las otras familias. De todo corazón pido a Dios derrame el Espíritu Santo sobre la familia venezolana para que podamos descubrir en Cristo la fuente de la solidaridad y en el amor a Dios nos constituyamos en constructores de la civilización del amor desde nuestra propia familia.
En Cristo y María, Mons. José de La Trinidad Valera AnguloObispo de La Guaira Presidente de la Comisión Episcopal Familia - Infancia

"Todos nos damos cuenta de cuán importante es reconstruir, donde estén rotos, y consolidar, donde ya existen, los lazos de amor y fraternidad entre los miembros de la familia, hogar y pequeña Iglesia, para los creyentes, y en la gran familia venezolana.
En efecto, las familias son los núcleos comunitarios mínimos sobre los que se cimienta y se fundamenta todo el tejido social de la sociedad y de la comunidad eclesial" "Desde la Pastoral Familiar hacemos una especial invitación a todos los sectores, empezando por nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia, el sector privado, educativo y gubernamental a unirse en esta campaña que está destinada a ir más allá de una semana para que sus frutos sean medibles y tangibles.
El tema escogido y compartido por todos es universal como valor y necesario para nuestras familias y nuestra sociedad, y, por tanto, creo que facilite esta incorporación.
Nosotros, desde el Departamento, hemos ofrecido el escenario y la plataforma para que muchas organizaciones, grupos, movimientos, comunidades y personas individuales enriquezcan este material de apoyo y lo implementen y multipliquen para que muchísima gente se beneficie de ello".Pbro. Aldo Fonti Verni. Director Nacional. Departamento de Pastoral Familiar e Infancia

Parte I La Solidaridad

El principio de Solidaridad expresado también con el nombre de "amistad" o "caridad social" es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana.
Solidaridad es un término complejo que tiene muchas acepciones, usos y significados, además de tener una carga afectiva que la relaciona con valores, actitudes y experiencias humanas.
Significa compartir. Su ser último tiene un sentido trascendente e implica una actitud, un encuentro entre personas, un compromiso con el otro que va, desde la ayuda material pasando por el afecto y la comunión humana, vale decir, el sentimiento profundo de ser uno con el otro.
"...no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación final y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos"
Juan Pablo II

La Familia, fuente de solidaridad

Familiaris Consortio...
"En el matrimonio y en la familia se constituye un conjunto de relaciones interpersonales relación conyugal, paternidad-maternidad, filiación, fraternidad mediante las cuales toda persona humana queda introducida en la familia humana y en la familia de Dios, que es la Iglesia"... "La misma experiencia de comunión y participación, que debe caracterizar la vida diaria de la familia, representa su primera y fundamental aporte a la sociedad.
Las relaciones entre los miembros de la comunidad familiar están inspiradas y guiadas por la ley de la gratuidad que, respetando y favoreciendo en todos y cada uno la dignidad personal como único título de valor, se hace acogida cordial, encuentro y diálogo, disponibilidad desinteresada, servicio generoso y solidaridad profunda".
Familiaris Consortio.

El amor se convierte en el impulsor de la vida familiar; por eso todos son sujetos activos y pasivos del amor. Las familias sanas se caracterizan porque sus integrantes son conscientes de las necesidades de todos y buscan soluciones para éstas, comparten penas y alegrías, sueños y temores.
El medio para este intercambio solidario es el de una comunicación fluida, abierta y transparente que afianzará el valor de la solidaridad.
Esto se manifiesta por un lado en "preocupación" por los demás, o sea, la "solidaridad afectiva" o compasión, en el verdadero sentido de la palabra, y que se complementa en el "ocuparse de" contribuyendo a buscar soluciones, surgiendo así la "solidaridad efectiva".
En la familia se gestan las actitudes y valores que trascienden en solidaridad social; Éstas están indisolublemente ligadas a la experiencia de vida y se transmiten a través del ejemplo.
Colabora de manera integral y profunda en la construcción del mundo. Como en toda Institución, en la familia operan redes de interrelaciones que la afectan directa o indirectamente, que influyen en ella positiva o negativamente con lo que ocurre en el mundo, en el país, en la ciudad, en la urbanización o sector donde esté ubicada.
Como producto surgen informaciones que son procesadas internamente por los diferentes actores, quienes al interactuar en convivencia pacífica, las transforman para responder al logro de un objetivo común: formar una persona sana física y psíquicamente, consciente de sus valores, de sus deberes y derechos, capaz de influir solidariamente en todas las instancias sociales.
Se generan actitudes y valores como:sentido de pertenencia, cooperación, comunicación abierta y participación.
Todo esto culmina en una familia capaz de construir y compartir un proyecto de vida común y que, a la vez, se inserta como un subsistema del sistema total que es la sociedad.
"Su primer cometido es el de vivir fielmente la realidad de la comunión con el empeño constante de desarrollar una auténtica comunidad de personas" (Familiaris Consortio)
"Recordando a San Pablo, todos los miembros del cuerpo son importantes. Si un miembro se enferma todo el cuerpo se enferma. Todos en la sociedad cargamos con los otros y nos preocupamos por quienes se desvían normativamente o por quienes no tienen un nivel de vida digna, porque en ello está en juego nuestra humanidad. La solidaridad es por tanto una virtud correspondiente con la igualdad humana" Familiaris Consortio...

Al ser la familia un sistema, tiene una manera de operar: la convivencia. Ésta es enseñada y aprendida en familia ya que el con-vivir (vivir con...) es algo que se construye y para lo cual es necesario: Solidaridad: sentirnos responsables del otro. Cooperación: posibilidad de operar con el otro complementándonos. Responsabilidad: compromiso con una situación que nos involucra. Participación: poner en común las capacidades para solucionar los problemas. Comunicación: encuentro y comunión de ideas. Pertenencia: sentido de unidad, cohesión

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