Esther López-Portillo
La metrópoli que hoy es conocida como la más grande del mundo conserva, al sur un lugar llamado Xochimilco, donde es posible evocar a partir de sus escenarios cómo era la ciudad antes de sustituir los caminos de agua por calles de asfalto. En ese sitio aún se cultiva en chinampas —método agrícola que se ha transmitido de generación en generación desde el México prehispánico hasta nuestros días.

En cuanto a su historia, se dice que los primeros habitantes migraron de lugares como Cuicuilco, Copilco y Tlatilco. Más tarde, hacia el 1254 de N.E. se instaló una de las siete tribus nahuatlacas que llegaron al valle de Anáhuac procedentes del mítico Chicomoztoc; fundaron su comunidad a la que dieron como nombre Xochimilco, que significa “en el sembradío de flores” y, aprovechando las bondades del agua, los xochimilcas construyeron chinampas con varas de cieno o limo y sembraron en ellas maíz, fríjol, chile y calabaza. Así la agricultura se convirtió en su principal actividad económica. Aunque no sólo las chinampas sirvieron para este fin; las chinampas; las tierras altas también fueron trabajadas por los pobladores.

Los xochimilcas extendieron su dominio controlando zonas aledañas como Culhuacan, Chinameca, Mixquic, Tepozotlán, Tláhuac, Tlayacapan y Xumitepec, donde ejercieron el poder político y económico. En 1352, el centro de poder se ubicó en el islote de Titlán, lugar donde hoy está la Parroquia de Xochimilco; la ciudad se dividió en catorce calpulli —barrios— que eran habitados según el oficio de los habitantes quienes se desempeñaban como chinamperos, floricultores, agricultores, tejedores, tlacuilos —así se llamaba a los escribanos y también a los artesanos que pintaban los frescos—, adivinos, albañiles, canteros, carpinteros, músicos y cantores. En la ciudad había cuatro zonas perfectamente delimitadas: el calpulli principal, el calpulli chinancaltin o barrio de los agricultores, el calpulli pochteca o barrio de los comerciantes y el calpulli ayahualtenco o barrio de los pescadores.

En 1376 los xochimilcas sostuvieron su primera guerra con los mexicas, quienes querían conquistarlos; pero el Señor de Azcapotzalco, Tezozómoc, les brindó su apoyo a cambio de que le pagaran tributo. En 1428 los habitantes de Culhuacan iniciaron una rebelión contra los xochimilcas —quienes recibieron el apoyo de Azcapotzalco— mientras que los guerreros de Texcoco y Tenochtilan, bajo el mando de Nezahualcóyotl e Izcóatl lucharon en favor de la liberación de Culhuacán; fue así como tras varios combates cayeron xochimilcas y tecpanecas y por tanto Maxtla, Señor de Azcapotzalco.

Derrotados, los xochimilcas, se negaron a someterse a las fuerzas de la Triple Alianza y tras una serie de batallas, en 1429, se tomó definitivamente el sitio. Itzcóatl ordenó que se destruyeran todos los documentos u objetos que hablaran de la historia de Xochimilco que, desde entonces, se convirtió en tributario de Tenochtitlan. Sus pobladores sirvieron como agricultores y constructores para los mexicas.

En adelante los guerreros xochimilcas combatieron por la Triple Alianza; después de muchas victorias, el dirigente mexica, Ahuizotl, concede la libertad a los xochimilcas quienes fundan su señorío. Los xochimilcas esperaban el cumplimiento de la profecía que anunciaba la llegada de hombres blancos como el acto que marcaría el fin del poderío mexica; profecía que se cumplió en 1521.

Hernán Cortés , siguiendo con su estrategia militar de someter rápidamente las poblaciones aledañas a Tenochtitlan, entró a Xochimilco con su ejército el 16 de abril de 1521; los xochimilcas lo esperaban y lograron capturarlo gracias a una emboscada, pero fue rescatado casi de inmediato por uno de sus soldados.

Consumada la conquista y sometida la Gran Tenochtitlan, la corona Española ordenó empezar de inmediato la evangelización, que en Xochimilco estuvo a cargo de los franciscanos; así, Apochquiyauhtzin, ultimo Señor xochimilca, fue bautizado el 6 de julio de 1522 y su nombre cambió por el de Luis Cortés Cerón de Alvarado. A cambio se le concedió seguir gobernando bajo la supervisión de las autoridades españolas. Posteriormente, Xochimilco fue encomendado a Pedro de Alvarado, quien impulsó la producción agrícola en las chinampas con el fin de abastecer a la capital de la Nueva España. En 1559, el rey de España concedió al lugar el título de “noble ciudad”. De 1536 a 1604 los franciscanos fundaron la capilla de San Pedro, la Iglesia y el convento de San Bernardino de Siena, el hospital de Concepción Tlacoapa, el templo de la Visitación en el Cerro de Tepepan y la primera Escuela de Tecnología Artes y Oficios.

En 1786, con el establecimiento de las Intendencias en el virreinato, Xochimilco fue designado subdelegación de la Intendencia de la Nueva España. A principios del siglo XIX durante la Guerra de Independencia, los pobladores participaron activamente, de 1810 a 1821, en apoyo a los rebeldes contra el Ejército Realista.

A finales del Porfiriato y principios de la Revolución, entre 1905 y 1914, se concretaron varios proyectos hidráulicos para abastecer de agua —extraída de los canales de Xochimilco— a la ciudad de México; conforme el líquido se extraía de los manantiales, los canales disminuyeron su profundidad y muchos se secaron, está situación afectó enormemente el cultivo en chinampas y la transportación de mercancías que, desde siglos atrás, se hacía sobre las trajineras que se deslizaban por los caminos acuosos. En 1908 Porfirio Díaz inauguró el servicio de tranvías eléctricos a Xochimilco.

Ya en plena lucha revolucionaria, a partir de 1911, Xochimilco fue escenario de numerosos enfrentamientos entre el ejército zapatista —que se resguardó primero en los barrios de Nativitas y San Lucas y después en el centro del lugar— y las tropas federales. La ocupación, encabezada por Emiliano Zapata , sucedió en Tepepan, Tepalcatlalpan y Xochitepec. Los habitantes de Xochimilco tuvieron muestras de apoyo y simpatía con los carrancistas que llegaron al sitio; entonces los zapatistas molestos dañaron las bombas del sistema hidráulico e incendiaron diversos edificios del centro, entre ellos el Palacio Municipal. A finales de 1914 se reunieron Francisco Villa y Emiliano Zapata quienes firmaron la alianza conocida como el " Pacto de Xochimilco".

En 1928, Xochimilco fue considerada una de las dieciséis delegaciones políticas del Distrito Federal. Con el paso del tiempo, por falta de cuidado por parte de visitantes y autoridades, los canales perdieron su belleza, el agua dejó de ser potable y apta para el cultivo debido a la cantidad de basura y aguas negras que fueron vertidas en los cauces; además, el lirio acuático se convirtió en una plaga que paralizó la corriente e hizo pantanosa el agua y los ajolotes —anfibios que sólo se encuentran en Xochimilco y Chalco— vieron su supervivencia amenazada.

El agua no podía circular, las lluvias provocaban inundaciones que cobraban muchas vidas y provocaban pérdidas materiales; como solución los habitantes comenzaron a rellenar con tierra algunos canales, pues dejaron de servirles como medio de subsistencia para convertirse en foco de contaminación.

Fue necesario trazar un plan emergente para recuperar el sitio y con él la historia, tradiciones y cultura; así, a finales de 1990 se inició el proyecto de rescate donde se construyeron obras hidráulicas, se incorporaron sistemas para el tratamiento de aguas, y se apoyó la investigación científica, así como los estudios históricos antropológicos.
Gracias al arduo trabajo de rescate realizado por especialistas en diversas áreas del conocimiento humano, hoy es posible encontrar un Xochimilco donde las chinampas y trajineras multicolores flotan en aguas de mejor calidad, aunque la basura no ha desaparecido del todo, pues es arrojada desde las trajineras repletas de visitantes. Es importante cuidar el sitio para que no dejen de escucharse los gorjeos, trinos y aleteos de los gorriones, jilgueros y golondrinas que han vuelto al lugar.

Los fines de semana los canales se llenan de trajineras que transportan a paseantes que comen, escuchan música y beben mientras disfrutan del paisaje que ofrecen los islotes y los cipreses y ahuejotes que bordean el camino; el problema no es que la gente acuda al lugar y lo disfrute, sino que no lo haga con responsabilidad. Rescatar este sitio ha significado un esfuerzo enorme para muchos, es hora de valorar y preservar lo que es nuestro.

Como parte del rescate del lugar, se creó el parque ecológico Xochimilco, que es un espacio natural protegido, en sus ciento ochenta y nueve hectáreas, se han rehabilitado casi trescientas especies vegetales representativas de la región como el ahuejote; es el hogar de aves residentes como gorriones, jilgueros y golondrinas, y el refugio de otras especies migratorias como el garzón blanco. Además de poder realizar allí diversas actividades recreativas, se imparten cursos de preservación y cuidado del medio ambiente.

En 1987 la zona de las chinampas; es decir los canales fueron declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Bibliografía:
• Canabal Cristiani, Beatriz: Xochimilco, una identidad recreada. México, UAM, 1997.


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